GLP-1: mitos y realidades sobre el tratamiento para perder peso

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Los agonistas del receptor GLP-1 son una clase de medicamentos que actúan sobre las señales de apetito en el cerebro y el sistema digestivo; están indicados tanto para el control de peso como para la diabetes tipo 2, y los ensayos clínicos los respaldan con evidencia sólida. Aun así, circulan ideas sobre ellos que merecen respuesta honesta, porque algunas contienen una verdad parcial y otras son simplemente incorrectas.

Lo esencial

  • Los agonistas del receptor GLP-1 están aprobados para perder peso en adultos sin diabetes, no solo para quienes la tienen.
  • El efecto no es inherentemente pasajero: el ensayo STEP 5 mostró pérdida de peso sostenida a lo largo de 104 semanas con tratamiento continuo.
  • Sí es posible recuperar peso al suspender el medicamento; por eso se maneja como atención a largo plazo, no como una pastilla de temporada.
  • Los efectos secundarios más frecuentes son gastrointestinales, suelen ser transitorios y se reducen con una titulación gradual supervisada por un médico.
  • Usar un medicamento que regula la biología del apetito no es diferente, en principio, a usar cualquier otro tratamiento médico para una condición con base fisiológica.

"Eso es solo para diabéticos"

Este es quizá el malentendido más extendido, y tiene origen fácil de entender: los primeros agonistas del receptor GLP-1 se aprobaron para la diabetes tipo 2. Pero la semaglutida (semaglutide) a dosis de 2.4 mg semanal tiene una indicación independiente para el manejo del peso en adultos sin diabetes.

El ensayo clínico STEP 1, publicado en el New England Journal of Medicine, inscribió específicamente a adultos sin diabetes con un índice de masa corporal de 30 o más (o de 27 con al menos una comorbilidad relacionada con el peso). En ese ensayo, el cambio promedio en el peso corporal desde el inicio hasta la semana 68 fue de -14.9% con semaglutida frente a -2.4% con placebo.

El ensayo SELECT, también publicado en el New England Journal of Medicine, fue más lejos: evaluó semaglutida 2.4 mg en adultos con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular establecida, pero sin diabetes, y encontró que el tratamiento redujo los eventos cardiovasculares mayores (infarto, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular) en ese grupo.

La indicación para perder peso existe con independencia de si tienes diabetes. Si una evaluación médica concluye que podrías ser candidata, eso se determina a partir de tus condiciones de salud, no de si tu glucosa está fuera de rango.

Para entender cómo funciona el mecanismo en detalle, puedes leer qué es la semaglutida y cómo actúa en el cuerpo.

"Cuando lo dejas, recuperas todo el peso. No sirve de nada"

Aquí está la verdad parcial que hace que este mito sea difícil de desestimar: sí, recuperar peso al suspender el tratamiento es real y está documentado.

El estudio de extensión del ensayo STEP 1, publicado en Diabetes, Obesity and Metabolism, siguió a participantes durante 52 semanas después de suspender semaglutida. Quienes habían recibido el medicamento recuperaron en promedio 11.6 puntos porcentuales de peso corporal en ese período. Es una recuperación significativa.

Pero hay dos cosas que ese mismo dato también dice:

  • El peso neto al finalizar el seguimiento (semana 120, es decir, un año después de suspender) seguía siendo una pérdida de 5.6% respecto al peso original en el grupo de semaglutida, frente a 0.1% en el grupo de placebo.
  • No se recuperó todo. Y la razón de que se recupere una parte importante es la misma razón por la que el tratamiento funciona: regula la biología del apetito mientras se usa. Cuando se suspende, esa regulación desaparece.

Esto no hace el tratamiento inútil; lo sitúa en la misma categoría que cualquier otro medicamento para una condición crónica. Nadie argumenta que la hipertensión arterial no responde al tratamiento porque la presión sube al suspender el antihipertensivo.

El ensayo STEP 5, publicado en Nature Medicine, evaluó semaglutida durante 104 semanas en adultos sin diabetes y encontró una pérdida de peso promedio de -15.2% al final del período, sin señales de que el efecto se agotara con el tiempo. El efecto no es inherentemente de corta duración; lo que sí es cierto es que requiere continuidad, igual que la mayoría de los tratamientos médicos.

El ensayo STEP 4, publicado en JAMA, confirmó esto desde otro ángulo: participantes que habían perdido un promedio de 10.6% de su peso durante las primeras 20 semanas fueron asignadas aleatoriamente a continuar con semaglutida o a cambiar a placebo. Quienes continuaron perdieron un 7.9% adicional; quienes cambiaron a placebo recuperaron 6.9%. La diferencia entre los dos grupos fue de 14.8 puntos porcentuales.

"Es peligroso"

La pregunta sobre la seguridad merece un sí claro a lo que es real y un no igualmente claro a lo que no lo es.

Lo que sí ocurre: los efectos secundarios más frecuentes son gastrointestinales. En el ensayo STEP 5, los trastornos gastrointestinales se reportaron en el 82.2% de los participantes que recibieron semaglutida, frente al 53.9% con placebo. Los más comunes fueron náuseas (53.3%), diarrea (34.9%), vómito (30.3%) y constipación (30.9%). Son síntomas frecuentes y vale la pena saberlo con honestidad.

Lo que también dice ese mismo dato: la mayoría fueron leves a moderados y transitorios. Solo el 3.9% de los participantes en el grupo de semaglutida suspendieron el tratamiento por causas gastrointestinales. El ensayo STEP 1 describe las náuseas y la diarrea como los eventos adversos más comunes, y los caracteriza como típicamente transitorios y de intensidad leve a moderada que disminuyeron con el tiempo.

La guía clínica publicada en Postgraduate Medicine sobre el manejo de los efectos gastrointestinales de los agonistas del receptor GLP-1 señala que estos efectos representan la barrera más común de uso, especialmente a dosis más altas, y que existen recomendaciones específicas para mitigarlos. En la práctica, eso se traduce en una titulación gradual: empezar con dosis bajas y subirlas según la tolerancia de cada persona, bajo supervisión médica.

Lo que los ensayos no muestran: en el ensayo STEP 5 no se reportaron casos de pancreatitis aguda en ninguno de los dos grupos.

Para un recuento completo y honesto de lo que puede ocurrir y cómo manejarlo, la guía de efectos secundarios del tratamiento GLP-1 tiene la información que necesitas tomar en cuenta.

"Es hacer trampa"

Esta idea circula mucho y merece respuesta directa, no defensiva.

La lógica detrás del argumento suele ser: perder peso debe costar esfuerzo, y un medicamento que reduce el apetito se lo ahorra a quien lo toma. Pero esa lógica aplica igual a cualquier medicamento para cualquier condición con base biológica. Nadie dice que usar insulina es hacer trampa en la diabetes, ni que usar antidepresivos es hacer trampa en la depresión.

El apetito está regulado por señales hormonales complejas. Lo que hacen los agonistas del receptor GLP-1 es actuar sobre esas señales: regulan la sensación de saciedad y la velocidad de vaciamiento gástrico. No eliminan la necesidad de hábitos alimenticios razonables ni de actividad física; los hacen más manejables porque la biología colabora en lugar de competir.

Llamarle trampa al tratamiento médico supervisado implica que quien tiene dificultades para perder peso sin medicación simplemente no se está esforzando lo suficiente. Eso no es lo que muestra la evidencia.

"Funciona igual para todas"

No. Y esto también es algo que conviene saber con honestidad.

Los ensayos clínicos muestran resultados promedio para poblaciones grandes. Dentro de esos promedios hay variación real entre personas. Factores como el punto de partida metabólico, otras condiciones de salud, medicamentos concomitantes y la historia clínica individual influyen en cómo responde cada persona.

Un estudio observacional publicado en la revista Menopause, realizado en el sistema de salud Mayo Clinic, encontró que en una cohorte de 106 mujeres posmenopáusicas tratadas con semaglutida, las que usaban terapia hormonal sistémica tuvieron una pérdida de peso mayor que las que no la usaban, con una diferencia de 4 puntos porcentuales a los 12 meses (16% vs 12%). Es un estudio pequeño y retrospectivo, así que no establece causalidad, pero ilustra que la respuesta individual importa.

Por eso el tratamiento se personaliza. La dosis, el seguimiento, los ajustes y la combinación con otros componentes del plan (nutrición, actividad física) se determinan con base en la persona concreta, no en un promedio de ensayo clínico. Esa es exactamente la razón por la que el acceso al tratamiento comienza con una evaluación médica, no con una prescripción automática.

Si después de revisar estos puntos quieres entender el tratamiento completo, desde cómo funciona hasta qué implica iniciarlo, la guía completa del tratamiento GLP-1 en México cubre todo el recorrido.

Preguntas frecuentes

Fuentes

  1. Once-Weekly Semaglutide in Adults with Overweight or Obesity (STEP 1)New England Journal of Medicine (2021)
  2. Semaglutide and Cardiovascular Outcomes in Obesity without Diabetes (SELECT)New England Journal of Medicine (2023)
  3. Weight regain and cardiometabolic effects after withdrawal of semaglutide: The STEP 1 trial extensionDiabetes, Obesity and Metabolism (2022)
  4. Two-Year Effects of Semaglutide in Adults with Overweight or Obesity (STEP 5)Nature Medicine (2022)
  5. Effect of Continued Weekly Subcutaneous Semaglutide vs Placebo on Weight Loss Maintenance in Adults With Overweight or Obesity: The STEP 4 Randomized Clinical TrialJAMA (2021)
  6. Managing the gastrointestinal side effects of GLP-1 receptor agonists in obesity: recommendations for clinical practicePostgraduate Medicine (2022)
  7. Weight loss response to semaglutide in postmenopausal women with and without hormone therapy useMenopause (2024)